
III
Una de las tesis de este autor es que la teología tradicional ha tratado la Eucaristía desde el punto de vista de la encarnación de Cristo (desde un punto de vista “descendente”, dice), olvidándose del punto de vista de la resurrección de Cristo (del punto de vista “ascendente”).
El punto de vista descendente “tenderá a una compresión “carnal” de la presencia del Señor, de su cuerpo, que es verdadero en cuanto físico, nacido de María (Ave verum corpus natum ex Maria virgine)” (pag. 167). Consecuencia de este tratamiento es que la Eucaristía será tratada como un encuentro puramente individual entre la persona de Jesús y la persona del creyente, olvidándose de la acción de la totalidad de la Iglesia.
El punto de vista ascendente, en cambio, entiende que la presencia de Cristo en la Eucaristía es la presencia del cuerpo resucitado, una presencia “más espiritual y menos carnal – aunque no menos real –“. Como el cuerpo del resucitado “no se define ya como una realidad delimitada por la propia carnalidad material, y por ello circunscrita por el espacio y el tiempo, sino como cuerpo ‘en expansión’ capaz de trascender los límites de su propia individualidad (aunque sin perder ésta) y de abrirse hacia la totalidad de su cuerpo-Iglesia”, la relación con el Cristo en la Eucaristía ya no será individual, como ha sucedido tradicionalmente.
Dos son, pues, las consecuencias de este cambio de enfoque, desde el punto de vista “descendente” al punto de vista “ascendente”: el cuerpo de Cristo presente en la Eucaristía ya no es tan carnal, sino “más espiritual”, y la relación con los creyentes ya no es individual.
III
Critiquemos, en primer lugar, la segunda conclusión.
No se ve por qué un punto de vista “descendente” haya de traer consigo una relación “individual” con Cristo sacramentado, olvidando la “totalidad eclesial”. La teología tradicional siempre ha defendido la mediación de la Iglesia para llevar a cabo el milagro cotidiano de la transformación del pan y del vino en carne y sangre de Cristo. Los deseos individuales del creyente, por ejemplo, por muy fuertes y devotos que sean, nunca podrían lograr que un pan y un vino cualquiera se transustanciaran en la carne y sangre de la segunda persona de la Trinidad. No es una relación individual, por tanto, sino de un creyente que vive en el seno de una institución concreta llamada “Iglesia católica”. El comulgante, además, no ha de ser un individuo abstracto, general, sin especificaciones, sino que ha de ser miembro de esa institución, a riesgo de cometer sacrilegio (y de que la comunión sea ineficaz).
La auténtica razón por la que el Sr. Gesteira Garza llega a esta conclusión es, como veremos en el siguiente punto, su deseo de alejarse de la concepción espacio-temporal del cuerpo de Cristo presente en la Eucaristía. Entiende que el cuerpo de Cristo determinado espacio-temporalmente es un “individuo” con el que sólo puede relacionarse individualmente. En cambio, con el cuerpo Resucitado, que es “más espiritual”, “menos carnal”, esto es, no determinado espacio-temporalmente (“en expansión”, según expresión literal y absurda del Sr. Gesteira), no cabe una relación individual por la sencilla razón de que no hay un cuerpo individual con el que el creyente pueda relacionarse. Ahora bien, si no hay un cuerpo individual y concreto con el que tener operaciones (tales como cantar, rezar, arrodillarse, santiguarse, llorar, etc.), esto no quiere decir que la relación sea de la “totalidad” de la Iglesia, como supone este teólogo, sino que no hay relación en absoluto.
Supongo que el irracionalismo de que hace gala el Sr. Gesteira Garza será totalmente inmune a estas críticas, ya que para en coletillas ha dejado caer que a pesar de que el cuerpo del resucitado es “más espiritual” y “menos carnal” sigue siendo, sin embargo, “real”, y que a pesar de no estar determinado espacio-temporalmente (estar “en expansión”, según imagen cosmológica), no es menos individual. Literalmente dice: “cuerpo ‘en expansión’ capaz de trascender los límites de su propia individualidad (aunque sin perder ésta)”. Como estas afirmaciones están dichas de pasada (para no caer en la herejía), y como no se toma el trabajo de explicarlas ni siquiera en un par de frases, no merece la pena criticarlas, y es suficiente con dejar constancia de este irracionalismo.
IV
El punto de vista “ascendente”, como ya hemos visto, procura un tratamiento “más espiritual” y “menos carnal” de Cristo sacramentado. La razón de ello es que así Gesteira evita todas las críticas que puedan hacérsele (como se ha hecho en este blog) a partir de la imposible simultaneidad de los cuerpos de Cristo en varios lugares a la vez, y de la simultaneidad del cuerpo del pan y del vino con el cuerpo y la sangre del Señor de los cristianos. Para más detalles, se aconseja leer las disputas que en este blog se han dado sobre el tema.
Lo que nos interesa resaltar es que este punto de vista “ascendente” no puede dar cuenta de la instauración de la Eucaristía en la Última Cena y, por tanto, del Sacramento de la Eucaristía, cosa que sí que puede hacer el punto de vista “descendente”. El Jesús que instauró la Eucaristía aún no había resucitado (ni siquiera muerto), y en cambio dice: “Éste es mi cuerpo” y “Ésta es mi sangre” refiriéndose al pan y al vino que reparte entre los apóstoles. La iglesia imita estas palabras (y sus gestos) en las misas diarias, y este rito constituye el paso de pan y vino normales a pan y vino consagrados. Si durante la Última Cena el cuerpo y la sangre de Jesús estaban presentes en el pan y en el vino que repartió entre los apóstoles (y esto es necesario para que tengan sentido las misas actuales), no podía ser su cuerpo resucitado (aún no había siquiera muerto) y, por tanto, un pan “más espiritual” y “menos carnal”. Era, se supone, su mismo cuerpo encarnado lo que estaba ahí presente (¿cuál podría ser?).
Por último, resaltar una vez más la indefinición e irracionalismo presentes en el Sr. Gesteira Garza. Se limita a decir que el cuerpo resucitado presente en la Eucaristía es “más espiritual” y “menos carnal”, no atreviéndose a decir que es sencillamente espiritual, pues de hacerlo caería en la herejía. Ahora bien, ¿qué es eso de que un cuerpo sea más espiritual y menos carnal? No se molesta en explicarlo.
Tampoco explica en qué consiste esa relación con la “totalidad” de la Iglesia que el cuerpo resucitado establece. Se limita a señalar que Cristo resucitado es Señor y “cabeza del cuerpo místico de la Iglesia”. Eso es explicar lo oscuro por lo aún más oscuro.
Y, como hemos visto antes, ese cuerpo resucitado transciende la individualidad pero no deja de ser individual.
No es sólo irracionalismo: no cabe mayor mala fe.
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Cuando estudié Cristología ya se distinguía entre la cristología "desde arriba" (ascendente) y la cristología "desde abajo" (descendente). La primera se relaciona con la gloria y resurrección, con la identificación con Dios y Cristo (y por tanto del ser del Hombre). Se diría que es el principio "espiritual". El segundo trata del tema de la kenosis, de la "encarnación" del principio divino en el cuerpo de Jesús. ¿Se diría que la "cristología ascendente" trata de Cristo, mientras que la "cristología descendente" trata de Jesús? La profesión de fé católica dice, precisamente que Jesús es el Cristo. La doctrina de Calcedonia proclama la unidad de las dos naturalezas o substancias, divinas y humanas en la persona individual de Jesús-Cristo. No hay separación cartesiana de substancias en la concepción católica.
Lo que es interesante aquí, más allá de las cuestiones directamente teológicas, es la filosofía del individuo o persona que se deriva. El dogma católico, según creo, se basa en la armonía de Dios y el Hombre, aunque esta armonía sólo está plenamente cumplida en la persona histórica de Jesús. La "armonía" católica sería crítica con la disarmonía, con la angustia de las concepciones protestantes.
Realmente, no puedo pronunciar un "veredicto" sobre la cuestión. Sólo quiero especular y ensayar algunas preguntas.
Creo que esta doctrina católica, aunque insiste en la mediación de la Iglesia, del mismo modo que no puede identificarse con el "individualismo caótico" (que sería lo propio de las herejías místicas, al estilo de los "dejados" o los "iluminados")tampoco puede identificarse con el "holismo" de otros credos. Por ejemplo el Islam. En el Islam el individuo es literalmente "abrasado" por el poder divino. Islam significa "sumisión".
En el cristianismo, y en el catolicismo en particular, la individualidad no puede ser "destruída" por el proceso de identificación con Dios. Si lo expresamos en términos dialécticos, filosóficos, el individuo o persona (y el ciudadano, en sentido político) tampoco se suprime cuando se identifica con la Nación o con el Logos Universal. De hecho, es precisamente en el regressus (después del progressus hacia Dios, o hacia el Logos universal, o hacia la Nación política) donde el individuo se descubre como substancia, como ciudadano, como cristiano, como persona. Al fín y al cabo, Hegel mismo descubre la substancia como sujeto. Creo que este es el principio del individualismo filosófico que no me parece incompatible con la doctrina católica. Por cierto, que este "individualismo filosófico" sería la crítica del "socialismo filosófico", donde la Iglesia, la Sociedad o el Estado dejan de ser "mediadores" (medio)y pasan a ser concebido como Fines. Recordemos aquí a la Escuela de Salamanca. A la vez que defendían posiciones católicas, frente al caoticismo de los reformados, los salmantinos en general defendieron en cierto modo los derechos del individuo, defendieron la doctrina de la superioridad del Reino sobre el Rey (e incluso el tiranicidio, en el sentido de Mariana)y, lo que es muy importante, defendieron teorías utilitarias y subjetivas del valor económico.
Sería muy interesante comparar las doctrinas "españolas" frente a las "inglesas" (individualistas) y las "alemanas" (holistas).
Doctor Exhalante
En realidad el catolicismo mantiene "armónico" elementos disonantes tan sólo por fideísmo.
En el caso de que Jesús era verdadero Dios y verdadero hombre, totalmente Dios y totalmente hombre, la Iglesia sostiene que esto sólo es posible por el poder (infinito y absoluto) de Dios. Es un milagro maravilloso. Ahora bien, aquí habría que analizar en qué consiste esto de "posible". ¿Ser Dios y hombre es algo realmente imposible que sólo por el poder de Dios hace posible en ese caso? ¿O bien es algo que normalmente es imposible (pero no esencialmente posible) y que Dios hizo posible? Los dos casos se pueden dar en la teología católica. Santo Tomás negaría el primer caso (que Dios tenga poder sobre lo esencialmente imposible). Dios, con todo su poder, no podría hacer que 2+2 fueran cinco, por ejemplo. Pero existen corrientes más irracionalistas en la Iglesia católica. En concreto, corrientes voluntaristas que hace depender todas las leyes (y por tanto, la posibilidad y la imposibilidad) de la voluntad de Dios. La armonía de Dios y de hombre se daría si así Dios lo dispusiese, y si no se da, es porque así no lo dispone.
Por otra parte, respecto al individualismo, es de sobra conocido por ud., precisamente el doctor exhalante, la metáfora (repetida hasta el aburrimiento en el llamado "Siglo de Oro" español) de la mariposa que se exhala al contacto de Dios del mismo modo que cuando se acerca a una hoguera. Los místicos continuamente hablan de la "Nada" al explicar sus contactos con Dios. Es cierto que existen otras corrientes... pero es que la Iglesia católica, a mi ver, es la vertiente cristiana que cobija los movimientos más diversos y hasta antagónicos.
Por otra parte, en tu analogía de "relación con Dios" y "relación con la Nación", lo más interesante es acudir no a Cristo, sino al Espíritu Santo, que pudo transformarse después en el "Espíritu del Pueblo". Ya los protestantes acusaron a los católicos de sustituir el Espíritu Santo por la Iglesia (y también por la Virgen María)
Doctor gozosus
Es muy cierto eso de que en el seno del catolicismo se dan cita corrientes antagónicas (¿verdaderos catolicismos?), por lo que es muy difícil discriminar cuál sea el "catolicismo verdadero".
Quizás el único modo de escapar a este "relativismo" sea aceptar esta pluralidad, como un hecho, y simplemente tratar de justificar la coherencia de la propia postura, frente a las alternativas.
No soy teólogo y no tengo autoridad para discriminar el "verdadero catolicismo" o el "catolicismo verdadero". Ahora bien, quizás hay que distinguir el credo católico propiamente tal, la teología dogmática propiamente tal, y lo que los filósofos y autores cristianos han pensado al enfrentarse con los problemas sociales, filosóficos y culturales, a los que se han acercado con los propios instrumentos que la tradición cristiana les suministraba.
La mística ha sido siempre reprimida, con razón, por el catolicismo "oficial", debido a sus tendencia anarquizantes. Quizás no todo tipo de mística (por ejemplo, san Juán de la Cruz), pero sí aquella que, como los "dejados" o los "iluminados", se apartaban completamente de toda razón más allá de los individuos (del "individualismo caótico"). Con todo, a pesar de las metáforas exhalantes e insectívoras, creo que hay que mantener el principio individualista o "personalista" de la doctrina cristiana en general, y católica en particular. La personalidad, tal vez sea "abrasada" en la experiencia genuina, más últimamente religiosa del creyente (no sé muy bien cómo expresarlo), pero se mire por donde se mire aquí hay una diferencia neta con el holismo islámico, u otras formas de misticismo, y con las religiones orientales en donde "la substancia es conocida como objeto", al modo de Hegel. La cuestión es que el Reino de Dios tiene lugar, según la teología cristiana, en la persona de Jesús, Cristo. Aquí la individualidad y la subjetividad juegan un papel central y en cierto modo puede considerarse como lo más distintivo del cristianismo, a diferencia, por ejemplo, del papel de los "bodisatvas" en el budismo, o de las encarnaciones de Krishna en las religiones orientales. En el cristianismo aparece por primera vez la substancia Divina "encarnada" en el individuo humano, en su cuerpo individual.
Creo que hay muchas más razones para sostener que el cristianismo católico es más coherente con lo que podríamos llamar "liberalismo católico", en el sentido de Alejandro Chafúen o de Rafael Terme que con el "materialismo católico". Si por materialismo entendemos "socialismo", o entendemos gobierno ilimitado, o entendemos propiedad colectiva. Por lo menos creo que es más (mucho más) coherente con nuestra propia tradición salmantina tradicional. La "herejía modernista" fué condenada por el catolicismo, pero esta condena no es incoherente con la defensa de principios liberales e individualistas, sino que se refiere a la condena del individualismo caótico en el que el hombre aparece como "juez supremo" de sus actos. Por otro lado, el marxismo y el socialismo han sido reiteradamente condenados por las encíclicas. Es el marxismo y la teología socialista la liberación la que es insoluble con el agua bendita.
En lo que se refiere a la identificación entre "espíritu santo" y nación o estado, pues sí, es evidente que se pueden relacionar. Ahora bien, esta identificación sería más bien herética para cualquier cristiano. El estado, para un católico, no puede ser el Espíritu Santo, no puede ser ninguna persona divina, jamás podría ser "lo mayor que puede ser pensado". Semejante doctrina sería pura idolatría. La Iglesia reconoce la anterioridad de la familia y de la persona con respecto al estado. También reconoce ampliamente el principio de la propiedad privada, frente a la propiedad colectiva, y por tanto defiende la limitación del Estado. Todo esto no tiene nada que ver con el socialismo o con la doctrina materialista del estado, creo yo, lo miremos por donde lo miremos. El sexto capítulo de Centessimus Annus se llama "El hombre, camino de la Iglesia". No dice, "La Iglesia (ni mucho menos, el Estado), camino del Hombre".
Lo que quería expresar, a diferencia de la crítica del individualismo que Gustavo Bueno hace en los Ensayos materialistas, es que el proceso de la formación de la nación política puede comprenderse mejor precisamente en función de la crítica del objetivismo de la substancia. No es que con la revolución francesa se pase "del objetivismo al subjetivismo", porque este proceso ya estaba en marcha mucho antes. En España era tradicional que el Reino se considerara superior y anterior al Rey (Joseph Pérez).
Sé que aquí hay diferencias de opinión y que la doctrina de Hegel, una de las más terminadas e ingeniosas, contiene una tensión entre los principios individuales y estatales, ya que Hegel afirma que el Estado Moderno logra la Armonía del Individuo y el Estado, superando la antítesis tradicional. Esta armonía, digamos "estatista", tampoco puede ser admitida por ningún cristiano, ni mucho menos por un católico. De aquí el "liberalismo" implícito (no necesariamnte anarquista, agustiniano) de los cristianos. Recordemos la tradición de la justificación del tiranicidio, desde Tomás de Aquino a Juán de Mariana, y en general por todos los salmantinos.
Doctor Exhalante
Doctor Exhalante
Creo que el catolicismo es tan polifacético para adaptarse mejor. Mantener diversas corrientes inarmónicas puede contentar a mayor número de gente, y tener diversas funciones.
Por otro lado, te aconsejo que estudies lo del "Cuerpo místico de Cristo". Cristo como cabeza y señor de la Iglesia (y también de la creación entera), para ver cómo se conjuga esto con la individualidad de Jesús.
Por otro lado, la sugerencia de que investigases el Espíritu Santo, más que Dios en general, la he hecho bajo el supuesto del ateísmo. Por supuesto que es una herejía y una aberración creer que el Espíritu Santo es el Espíritu del pueblo. Pero puede ser interesante ver cómo se ha trasladado el contenido tradicional del Espíritu Santo (y de la Iglesia) a lo que se llamó Espíritu del pueblo. El Espíritu Santo es, según la tradición agustiniana (admitida en el occidente latino) el amor mismo, esto es, lo que agluina a la Trinidad. Del mismo modo, el Espíritu del Pueblo es lo que aglutina fenómenos tan dispares como los vestidos del pueblo y la literatura nacional. También el Espíritu Santo es el "don" de Dios (los dones del Espíritu Santo). Del mismo modo, la Nación o el Espíritu del pueblo es el que reparte los dones entre los habitantes.
Respecto del Espíritu Santo y la Iglesia: para San Agustín, así como el alma vivifica al cuerpo y es su principio de unidad, así el Espíritu Santo vivifica y une el cuerpo eclesial. Para Santo Tomás, el Espíritu Santo: a) está presente en todos los miembros del cuerpo místico a la vez; b) ejerce una función unitiva dentro de la Iglesia. Algunos teólogos llegan a afirmar que la unión del Cuerpo Místico (entre los católicos) es comporable a la unión hipostática de las tres personas de la Trinidad.
Por otro lado, es el Espíritu Santo el que reparte los carismas y los dones en la Iglesia, estructurándola de esta manera. Los carismas no son individuales, en el sentido de que no se eligen, sino que se aceptan, ni son caprichosos. El Espíritu Santo reparte las vocaciones a los diversos ministerios de la Iglesia (los sacerdotes, los obispos, los dedicados a la vida consagrada, etc.) según las necesidades que la Iglesia va necesitando en su misión ("para la utilidad común", dice San Pablo).
Estimo que un individualismo cristiano podría sostenerse en la escatología, esto es, en el momento de la resurrección y gloria final. Ciertamente, resucitarán (según el cristiano) nuestros cuerpos ("más espirituales", según algunos teólogos) individualmente. Sin embargo, dos cosas para matizar. Por un lado, la gloria será referida a toda la creación, según Rom. 8, 20-22: "La creación, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espontáneamente, sino por aquel que la sometió en la esperanza de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto". Cristo salvará todo, como cabeza de toda la creación (mediante Cristo Dios creó todo, según las palabras del inicio del Evangelio de San Juan: "En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios, todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe")Por otro lado, se encuentra la "Comunidad de los Santos", que para muchos teólogos consiste en la felicidad misma. Cómo se articule esta comunidad de los santos y la resurrección del cuerpo del sujeto es objeto de discusión entre los teólogos.
En resumen, considero que el catolicismo también puede aducirse como origen del populismo o de algún tipo de nacionalismo. Sus doctrinas sobre el Espíritu Santo, y su relación con la Iglesia, sobre el cuerpo místico de Cristo, sobre la comunidad de los santos, se parecen sospechosamente a lo que afirman los nacionalismo. El Espíritu Santo unifica, vivifica, da dones, estructura, a un organismo que es la Iglesia. Ahora bien, es verdad que el receptor de estos dones es un sujeto corporal operatorio.
Doctor Gozosus
La irracionalidad de Manuel Gesteira Garza es en relación con el dogma, pero creo que no habría que llamarlo irracionalidad sino incoherencia puesto que la irracionalidad no es coherencia, es decir sería tan irracional afirmar que el dogma es cierto como que es una mentira, desde el punto de vista de la irracionalidad. Pero además la idea en si se caracteriza por su no irracionalidad, por ser muy racional
incluso, haciendo comprensible el dogma, que se caracteriza por su irracionalidad, se trata del cuerpo y la sangre reales de Jesús, lo cual es una idea incomprensible. Sin embargo al decir que se trata de un cuerpo espiritual se puede pensar en una conmemoración de la figura de Cristo, en un sentimiento hacia Cristo, algo espiritual, lo que ocurre es que creo que el término espiritual está enajenado, es solo de Dios, de un Dios absoluto, sin vínculo con el ser humano, pero es que espíritu ha venido a significar en la cultura el mundo de las ideas, los sentimientos, la imaginación, como sinónimo de alma un nombre para la vida anímica, visto así es fácil pensar que el cuerpo de Cristo no es otra cosa que el cuerpo doctrinal de Cristo y los hechos biográficos de Cristo y su influencia en las personas, una influencia de su pensamiento y su vida, igual se puede decir que Gustavo Bueno tiene una influencia espiritual sobre muchos estudiantes de filosofía, creo que el término no significa una influencia religiosa, sino una influencia amplia, si dices una influencia intelectual reduces el espíritu, precisamente, a intelecto, dejando fuera otras facultades, sentimiento, intuición, que pueden formar parte de la visión filosófica, es reducir el problema del pensamiento a una cuestión lógica.
Por tanto, no tacharía de irracional a este señor, sino de incoherente con el dogma, lo que muestra que el dogma vive o tiene un lado racional, desde el punto de vista de una irracionalidad pura el sentido del dogma sería cualquier cosa que se dijera al respecto del mismo, sin embargo existe cierta confrontación porque no se exalta el sentimiento del dogma, que se trata de la sangre real de Cristo, aunque en un sentido lógico, el conjunto de los hechos racionales e irracionales sería lo irracional, ya que para la irracionalidad cualquier idea es irracional, es decir, no importa si tiene razón o no. A pesar de esta abstracción en la práctica se ve como las ideas más absurdas tienen vida debido a una comprensión de su naturaleza, que eleva y defiende una idea o imagen, señalando que es infiel a la misma.
No me funciona la página de la RAE, mi diccionario Anaya de la Lengua dice de espiritual:
2. Dícese de la persona desinteresada, sensible y de sentimientos elevados.
Creo que lo espiritual ha designado algo religioso y algo "casi" religioso. Intento expresar que más allá de lo extraño religioso, lo espiritual designa toda una serie de cosas muy comprensibles y muy mundanas, para que se entienda mi idea de que el cuerpo espiritual es una idea muy comprensible, caracterizada por su irracionalidad. El problema es que esto se cruza con la polémica filosófica, sigue habiendo dos bandos, materialistas y espiritualistas, y uno y otro quieren quitar la primacía ontológica a la materia o al espíritu, como dice también este diccionario:
Espíritu: ser no material, inteligente o racional.
Y más definiciones que explican que se trata ante todo de una idea filosófica que expresa oposición a la materia.
En mi opinión es absurdo reducir la percepción del sentimiento, y del mismo pensar, a una sensación física. Por tanto visto desde dentro, como actualidad, la vida psicológica no se siente como física, como el hecho de que al imaginar muy fuertemente se pierde consciencia del estado corporal y de la realidad circundante. Con esto no se quiere señalar que exista un ente no físico, sino que la experiencia del hecho no se puede igualar a la experiencia sensorial, dado que el uso de la función psicológica de la fantasía, se opone a la sensación misma, y el pensar cuando alcanza cierto grado de abstracción, y lo mismo puede decirse del sentimiento. Con esto se querría decir que el condicionamiento metafísico del espíritu se expresaría como un condicionamiento psicológico estructural.
Ejem, fé de erratas gorda:
", para que se entienda mi idea de que el cuerpo espiritual es una idea muy comprensible, caracterizada por su racionalidad".